Damita, Caballero: disculpen, perdónenme por las molestias que les voy a ocasionar o que les estoy ocasionando. Perdónenme. Discúlpenme…
[Se oye así por los vagones del metro de por acá… una trágica manera del comienzo de una petición de alguna moneda necesaria para comer. Se aúnan a los compañeros faquires de espalda desgarrada, a los invidentes musicales, a los vendedores de libros de superación personal y a las señoras de gomitas y gelatinas.]
[Se oye así por los vagones del metro de por acá… una trágica manera del comienzo de una petición de alguna moneda necesaria para comer. Se aúnan a los compañeros faquires de espalda desgarrada, a los invidentes musicales, a los vendedores de libros de superación personal y a las señoras de gomitas y gelatinas.]
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